La Ingeniería Electrónica en todas las Ramas Industriales – Parte XXVI

Por Pablo Enrique Alcántara Vega*

Estaba yendo tan seguido a Buenos Aires que ya me sentía como en casa, los retos se sucedían uno tras otro, pero a pesar que tenía dudas, en el fondo me sentía confiado, mientras viajaba a Buenos Aires me preguntaba si solucionaría todos los problemas técnicos que se me presentarían; y cuando iba de vuelta para Lima, sentía una enorme satisfacción al haber cubierto y excedido las expectativas.

Alguna vez llegue a la oficina en el piso 14 de Maipu al 1300 y no encontré ni a Rudolph ni a Carlos en la oficinita de Ingeniería, Jorge para variar estaba prendido del teléfono, se lo preguntaría después, tome asiento y me puse a leer algún manual, escuchaba el ruido característico de la radio que estaba instalada en esa oficina, de pronto escucho una voz familiar diciendo “Buenos Aires, Buenos Aires, para 177”; era Juan Trzebinski, “ el polaco”; tome el micrófono y respondí: “177, 177 para Buenos Aires”, y se ve que así como para mi estaba claro que el que llamaba era el polaco, para él, mi acento era inconfundible, porque dijo: “Como andás Pablo, mirá, se encontrará Eric (el gerente) por allí?”.

Mientras lo escuchaba veía el teléfono ejecutivo indicando el anexo de Eric encendido, síntoma que se encontraba ocupado, le respondo al polaco:” Mirá Juan, en estos momentos su anexo está ocupado, pero en cuanto se libere, deseás que le de algún mensaje tuccho (ya para entonces yo hablaba como un porteño cualquiera)?”, el polaco con su acento desinteresado, como que si se tratara de una noticia trivial dijo:” Yyyyyy nada, decíle que a partir de la media noche de hoy quedamos desafectados”.

Pasaron unos minutos y luego que observe que el anexo de Eric se había apagado, le llame y le comente: “Eric, hace unos minutos llamo Juan de la 177 para informar que a partir de la medianoche de hoy van a quedar desafectados. . . Eric. . . Eric. . .” Se hizo silencio, de pronto entro Eric con Jorge a los empujones, invadiendo nuestra pequeña oficina, Eric tomo el micrófono de la radio y con la histeria al 101% comenzó a vociferar: “Juan, me escuchás, tenés que desarmar la unidad cuanto antes porque tenemos que llevarla para el Chirete (otra locación con otro pozo) cambio”, del otro lado se escuchó otra vez la voz desinteresada y confundida del polaco diciendo “ No, no se copia nada, no se copia nada, quien habla de ese lado che”; Eric insistiendo con el mismo mensaje, ahora aún más desesperado, y el polaco respondiendo:” No, no se copia nada, no se copia nada, sos vos Jorge?” Eric al borde del cortocircuito neuronal, salió de la oficina gritando: ”Lidia (su secretaria), Lidia, pasáme con Astrafor (la Petrolera donde se encontraba la unidad del polaco), inmediatamente”; mientras Jorge, que estaba un poco menos histérico, es un decir, lo que sucede es que cualquier velocidad era pequeña comparada con la que tenía Eric; tomo el micrófono y transmitió: “Lo que Eric quiere saber, es cuanto te puedes tardar en desarmar la unidad, cambio”, el polaco seguía insistiendo en lo mismo: “No, hay mucha interferencia, no se copia nada” de pronto en medio de tanto desentendimiento se escuchó una tercera voz, también de acento inconfundible para mi, diciendo con marcado acento cordobés: “Buenooos Aires, Buenooos Aires para cientooo cinco”, era Hernán Lanza Castelli diciendo: “Escuuuuchame Jorge, Yo copio peeerfectamente a Juan y también a vos, deeejame que le eeeexplique a Juan, lo que le eeeestas preguuuuntando”; así Hernán le explico a Juan el pedido de Jorge, a lo que el polaco responde: “Yyyyy, no sé, tendría que hablar con la gente de Astra, que se chho, 4 o 5 días”, en ese momento, Jorge no pudo retener la frustración y dijo, al estilo porteño: “chho lo mato”. Que drama, luego Hernán ofreció llevar personal que el tenia de sobra en el Chirete donde se encontraba su unidad a la unidad de Juan para ayudar a desarmarla más rápida y eficientemente.

Pasaron un par de días para que yo entendiera toda la figura de lo que estaba sucediendo. Para empezar, Carlos se encontraba en Chile atendiendo un llamado de la Unidad 170 si mal no recuerdo que se encontraba en un pozo de la Hunt Oil en algún lugar de la Cordillera de los Andes Chilena a unas 2 horas y monedas de la ciudad de Calama, Rudolph se encontraba en la 105 con Hernán y otros más.

Todo comenzó cuando habiendo ganado el trabajo con PlusPetrol en el Chirete, con el servicio completo, no se disponía en Argentina de una unidad como esa para instalar. La operación de Brasil, tenía una, pero había que importarla. Eric y Jorge contactaron a Rogelio, gerente de Brasil, el mismo Rogelio con quien me tocó trabajar en Perú en la navidad y año nuevo de 1984. Llegaron a un acuerdo para hacer llegar la unidad 231 desde Brasil hasta el Chirete a tiempo.

Se hizo el plan de llevarla por tierra, pero sucedieron retrasos imprevistos por un lado y el inicio del pozo se adelantó, Jorge y Eric no tuvieron más remedio que enviar temporalmente una unidad alternativa menos sofisticada y disculparse con PlusPetrol con la promesa que en cuanto se dispusiera de una unidad similar a la prometida, se llevaría al Chirete para reemplazar la unidad alternativa, por eso se enviaron 2 personas más para hacer turno y monitorear manualmente las temperaturas y los pesos del lodo y se añadió a Rudolph para que instale la nueva unidad en cuanto llegue. El fin del servicio de la Unidad del polaco venía a dar una solución más temprana al asunto de allí la desesperación de Eric.

Efectivamente se hizo el cambio y así Rudolph pudo volver a Buenos Aires. El polaco no quedo muy contento porque el informe final del pozo de Astrafor tuvo que hacerlo en la oficina nuestra en vez de hacerlo en el pozo, donde si cobraba unos pesos más por hacerlo.

En otra misión fui enviado a Rio Gallegos junto con Carlos “el Puma Descarregas”, el Gallego Molina y un muchacho ecuatoriano. Transcurrían los primeros días de Febrero de 1990 por suerte era verano, a esas latitudes, en invierno, todo está cubierto de nieve y hielo, pero entonces el hielo y la nieve se habían derretido. Rentamos un Renault 12 y viajamos unas cuantas horas hacia el oeste, camino a un pueblo turístico para la estación, llamado El Calafate.

El Puma tenía las instrucciones como llegar al pozo, mas no se veía la torre de perforación, preguntamos en los pueblitos vecinos y se nos dijo que habían visto camiones llevando equipo hacia un determinado lugar. Seguimos la huella y llegamos a la locación del pozo y vimos porque no se veía la torre de perforación a simple vista, la torre se encontraba a medio armar horizontal sobre el piso y esperando partes para terminarla de armar, el representante de la YPF Argentina estimo al menos 2 semanas antes de empezar a perforar, ya que los equipos faltantes se encontraban en Comodoro Rivadavia, donde se venía desarrollando un paro de trabajadores de YPF.

Rio Gallegos está a más de 3 horas de vuelo desde Buenos Aires. Nos dirigimos al Calafate y en su reporte a Jorge, el Puma dijo que la estimación era de unos 7 a 10 días, ya que si hubiese dicho 2 semanas o más, muy probablemente nos hubiesen devuelto a Buenos Aires. En cambio, con el mensaje que dio el Puma, Jorge nos permitió quedarnos y pasar al menos 2 semanas de vacaciones en el Calafate y sus alrededores. Hicimos de todo, desde un asado al pie de un riachuelo de aguas cristalinas derretidas de los glaciares cercanos, hasta la visita al impresionante glaciar Perito Moreno, una atracción turística que uno no se puede perder, nos tomamos fotos al pie de icebergs que la corriente había arrastrado hasta la orilla en uno de los brazos de los Lagos Argentinos. La indescriptible belleza natural de un área bendecida por la naturaleza. En las noches cenábamos en el restaurant del hotel, donde me envicie con una entrada que yo jamás había probado, la he visto en otros restaurants en otros países, se llama vitel tonѐ.

Esta entrada consiste de dos o tres rodajas de peceto, lo que en Perú, llamamos asado, con una crema encima, agria con leche y otros condimentos y un par de rodajitas de pepino curtido, una delicia. Ahora gracias al internet se puede buscar fácilmente y ver el peceto y el vitel tonѐ con mucha facilidad.

Qué vida que nos dimos esas dos semanas. Una noche ya después de la cena, al filo de las 10 de la noche al pasar por la recepción del hotel, vimos al encargado preparándose para ver una pelea de box por el título de los pesos completos entre el entonces imbatible Mike Tyson y el retador, el escurridizo James “Buster” Douglas. Entonces la pregunta no era si Tyson ganaría, sino en que vuelta noquearía a su oponente. Todos se fueron a dormir agotados de haber chivateado todo el día, menos el Puma y yo. Mientras se desarrollaba la ceremonia protocolar antes de la pelea, el Puma me pregunta: “Negro, te tomàs un Tía María” y yo le pregunto: “Y eso que es”, el Puma me responde: “Vos tomà nomas Negrito que te va a gustar”. Accedí, el encargado nos trajo dos copas grandes con un líquido parecido al café con leche y unos hielitos flotando, y vaya que si es agradable, es un bajativo.

Disfrutamos las tres primeras vueltas y Buster Douglas le resistía los embates a Tyson, pero en nuestra mente estaba que en cualquier momento Douglas se iría al piso; craso error, la pelea siguió hasta el décimo asalto y Douglas seguía en pie y atacando, en la vuelta doce, Tyson estuvo al borde del knock out, para entonces ya nos habíamos acabado una botella entera de Tía María.

Al terminar la última vuelta, Buster Douglas consiguió un resultado histórico de vencer por decisión unánime al hasta entonces invencible Mike Tyson. Unos días después nos hicimos cargo de la instalación de los equipos en el pozo, todo trivial y exitoso, pero esas dos semanas en el Calafate y sus alrededores quedara como uno de los eventos más inesperadamente excitantes que jamás me haya ocurrido. Hoy al ver las fotografías que guardo de ese evento, han pasado más de 25 años y me parece que fue ayer. Cuando se recuerdan las cosas lindas que a uno le suceden en la vida, siente que valió la pena vivir, valió la pena tener fe. Continuara…

(*)Pablo Alcántara es Ingeniero Electrónico, especializado en el área de Instrumentación Industrial en Pozos de Exploración Petrolífera. Trabajó para Minero Perú en Cajamarquilla en 1983, luego desde 1984 hasta 1998 trabajo para Baker Hughes Inteq en todo el planeta; 12 años como Ingeniero de Mud Logging y 3 años como Ingeniero de MWD. A continuación desde 1998 hasta principios del 2007 se desempeñó como Sub Gerente del Departamento de Electrónica de Diversified Well Logging en New Orleans-Louisiana-EEUU. Finalmente en Febrero del 2007 fue contratado como Drilling Specialist en la Cia Sondex LP en Houston-Texas EEUU, donde trabaja a la fecha.

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