La Ingeniería Electrónica en todas las Ramas Industriales – Parte XXV

Por Pablo Enrique Alcántara Vega*

La operación en Argentina se veía rutilante, además teníamos un trabajo en Chile y uno en Paraguay. Estando en Lima, nos llegó una llamada de emergencia para ir a Ecuador, teniendo en cuenta el incidente de la visa en Quito hacia casi un par de años, parecía una misión riesgosa. Jorge en Ecuador le prometió a Pepito, que él personalmente se encargaría que nada me sucediera. Cuando ocurrió el incidente de la visa, Jorge se encontraba en Rio de Janeiro y nadie fue por mí al Aeropuerto de Quito.

Esta vez Jorge estaba allí, me llevo a casa de Edwin el ingeniero ecuatoriano al cual había venido entrenando cada vez que nos encontrábamos. En el trayecto, Jorge me explicó la misión, el cliente era la petrolera Petro Canada teníamos una unidad standard con Rig Scan. Se encontraban en el pozo Diego y Guillermo como operadores y dos traineer ecuatorianos; ya estaban perforando y muy pocas cosas funcionaban.

Edwin era técnicamente capaz de resolver todos los problemas, pero su timidez y su alto nivel moral y su educación eran avasallados por la situación tensa. En el ambiente petrolero, tener un trato muy educado como el que tenía Edwin, puede ser contraproducente. Iría con la consigna de terminar el entrenamiento de Edwin y solucionar los problemas. Era Domingo, almorzamos en casa de Edwin y luego de acuerdo al plan de Jorge, saldríamos por tierra, el chofer, apodado “el mono” conduciría desde Quito, en la cordillera de los Andes hasta el Yuca en plena selva amazónica muy cerca de la frontera con Colombia, donde se encontraba el pozo de la Petro Canada. La bajada de la cordillera hasta la jungla amazónica es tortuosa, pernoctamos en Lago Agrio en plena selva.

A la mañana siguiente tomamos camino hacia el Coca, y no muy lejos, nos encontramos con un puesto militar, y un soldado de color que nos hace la señal para que nos detengamos. Como es zona fronteriza, hay mas patrullas militares que policiales. Me temblaron las piernas, nos pediría documentos y al enseñar mi pasaporte peruano, cualquier cosa podría pasar, yo venía en el asiento delantero y el mono conducía; se me ocurrió abrir la ventana justo al llegar donde se encontraba el soldado, antes que el dijera nada, le pregunte con marcado acento Quiteño “¿Oficial, este es el camino para el Coca?” Al clase le pareció muy cómico mi acento, puesto que no pudo disimular una sonrisa, simplemente extendió su mano señalando el camino hacia el Coca. Tuvimos suerte, no nos pidió documentos. Llegamos al Coca y luego de cruzar el rio nos encaminamos hacia el Yuca, un pueblito aún más humilde que el Coca. No muy lejos del Yuca se encontraba el pozo, ni bien llegamos, Guillermo con su típico y no simpático mohín me dio un listado de todo lo que no funcionaba. Hubiese hecho el listado de lo que funcionaba, para hacerlo corto.

Con Edwin hicimos una inspección, hablamos con los recogedores de muestras a quienes Guillermo usaba para hacer tareas para las cuales no estaban calificados, ni se les pagaba por eso, como cablear sensores o instalarlos o desinstalarlos. Ellos me confesaron que para ahorrar tiempo, al desarmar la unidad al final de los pozos, desconectaban los sensores de las cajas de paso y luego desmontaban las mismas y enrollaban el cable multiconductor alrededor de la caja hasta la unidad, una vez allí, amarraban las cajas a la unidad, hasta el pozo siguiente y que habían hecho eso varias veces En el pozo siguiente, se hacia la operación inversa y una vez re-instaladas las dos cajas en su lugar, se volvían a cablear los sensores a las cajas.

En todo ese proceso, Guillermo no tenía que ensuciarse sus manitos para nada. Solo hay un pequeño detalle en contra de este plan astuto; en la selva amazónica, todo lo que se deja a la intemperie se llena de humedad y luego de moho y oxido lo que provoca un pobre contacto eléctrico. Hubo que desconectar todos los cables de todos los sensores, cortar suficiente cable de las puntas para alcanzar la parte del cable que tenga el cobre limpio. Hubo que limpiar ambas cajas, sobre todo los contactos de los conectores donde se atornillarían los sensores y los cables del multiconductor. Eso nos tomó unas horas.

Luego ya en la Unidad, el cromatógrafo catalítico tampoco funcionaba, la computadora no booteaba, solo funcionaba la profundidad, el detector de gas total y las emboladas de la bomba. Notamos que el geólogo colombiano de la Petro Canada era un tipo muy simpático y alegre, lo cual era una patada entre las piernas para Guillo sobre todo cuando se aparecía en la Unidad – era su derecho – a revisar los datos que arrojaba el pozo, ni bien entraba y lo veía a Guillo, el colombiano decía con voz jubilosa “Pero que pasa viejo Willy” a lo que Guillo no respondía absolutamente nada pero por dentro tenía que dominarse al límite, porque, le disgustaba tremendamente ese apelativo.

La verdad que Guillo tenía un carácter muy difícil, bastante inadecuado y no acorde con el trabajo que había elegido desempeñar para ganarse la vida; se le notaba al borde del estallido, pero de alguna forma se dominaba, porque de ultima, el colombiano, en el pozo, venía a ser su jefe. En cuanto el colombiano se iba de la unidad con un: ”Alégrense de haberme visto, y nos vemos más tarde viejo Willy”, ni bien se cerraba la puerta, el viejo Willy estallaba con histeria, se sacaba el casco y lo tiraba contra el piso mientras vociferaba: ”Ya me tiene podrido con lo de viejo Willy, la puta que lo pario!!!” A lo que todos soltábamos la risa, eso lo irritaba aún más, pobre Willy, era un espectáculo verlo hacer el berrinche, menos mal que como el mismo decía, no iba a los pozos a ganar un concurso de simpatía, eso hubiese sido imposible para él, pero por lo menos podría mostrar cierta tolerancia.

En este como en todo negocio si se pretende que la gente sea tolerante con uno, uno debe ser tolerante con la gente. La otra alternativa era que el Guillo le hablara seriamente al colombiano y de hombre a hombre le dijera que no le agradaba que le llamaran viejo Willy, pero eso también parecía que era demasiado pedirle. En realidad era falta de conocimiento de parte del Guillo, cuando el colombiano decía “Viejo Willy” no lo estaba “cargando” esta expresión viene a propósito de un famoso futbolista colombiano de los años 70, Willington Ortiz a quien todos en Colombia, le llamaban con cariño “Viejo Willy” pero otra vez era demasiado para el Guillo.

Reparamos el cromatógrafo y la computadora, todo quedo funcionando perfectamente en menos de 48 horas. Le exprese al colombiano, mi deseo de regresar a Quito a la segunda noche, él me alerto que el sistema podría fallar en cualquier momento y tendría que regresar, y que de ultima dejara a Edwin en el pozo por unos días. Cuando se lo dije a Edwin, este e puso al borde de las lágrimas, no tenía aun el aplomo que yo había ganado para disciplinar su mente y quedarse en el pozo el tiempo que sea. A Edwin le estaba dando el síndrome del pozo y se moría por regresar a Quito. Chamullé al colombiano y acepto que me llevara a Edwin. Cuando nos estábamos preparando para irnos, el mono había hecho un arreglo con los cutineros y los traineers ecuatoriano para ir a tomar un trago al Yuca, donde dicen ellos que había un “night club”.

Puse todas mis cosas en la camioneta, le dije a Edwin que hiciera lo mismo, cuando Edwin notó que se subían los demás a la camioneta, le explique que antes de irnos pasaríamos a tomar un trago, entonces medio decepcionado dijo: ”entonces me quedo”, entonces me irrito mucho, fue la única vez que me calenté con él. Estaba tratando de mostrarle que en este negocio somos compañeros en todo momento, sus principios morales eran profundos, igual que los míos, pero no por eso, me tenía que aislar. Lo tome del brazo y le dije, “te quedas, y vamos a tomar un trago, luego regresamos y salimos de inmediato”, él obedeció. El “night club” del Yuca, como era de esperarse, era un hueco inmundo. Nos tomamos un trago, Edwin solo tomo una “Guitig” –un agua mineral ecuatoriana– nos devolvimos al pozo a dejar a los operadores y nos encaminamos de vuelta a Quito.

Si la bajada de la cordillera hacia la jungla fue dura, pues la subida fue aún más dura. Temía que nos parara el ejecito o un policía incorruptible, veníamos conversando y de pronto se le sale a Edwin que casi no tenía dinero; asombrado le pregunté:” y ¿cómo vas a coimear si no tienes dinero?, si nos agarra el ejército o la cana” a lo que Edwin respondió: “Jorge me ofreció 500 dólares más, pero yo le dije que tenía suficiente”. Tuve una visión de estar estrangulando a Edwin y el Mono arranchándolo de mis manos, pero me dominé y le aconsejé: “En este negocio, siempre llevas dinero demás, si alguien te pregunta si tienes suficiente, aunque tengas mucho, tu siempre di que no, que necesitas más. Tu nunca sabes cuánto más vas a gastar”.

Afortunadamente todo salió bien, no nos paró nadie, hice mi reporte, incluyendo todo lo que había observado de la instalación y lo que me habían comentado los recogedores de muestra. No le iba a gustar al Guillo, pero si no lo hacía, iba a volver a ocurrir una y otra vez. Me despedí de Jorge y me devolví para Lima, dos semanas después ya estaba subido en un vuelo de la Eastern rumbo a Ezeiza.

Así como Willy Zevallos, Edwin era un profesional impecable, pero para salir adelante hay que tener espíritu ganador, estar listo para tomar el comando cuando la circunstancia nos ponga en un callejón sin salida, no morir de rodillas; de otro modo alguien más lo hará y puede que ese alguien no tenga los principios o los escrúpulos que uno tiene, y abuse de su autoridad o su don de mando, o simplemente no sepa mandar y arruine cualquier propósito noble de tratar de hacer las cosas con profesionalismo y ética.Continuara…

(*)Pablo Alcántara es Ingeniero Electrónico, especializado en el área de Instrumentación Industrial en Pozos de Exploración Petrolífera. Trabajó para Minero Perú en Cajamarquilla en 1983, luego desde 1984 hasta 1998 trabajo para Baker Hughes Inteq en todo el planeta; 12 años como Ingeniero de Mud Logging y 3 años como Ingeniero de MWD. A continuación desde 1998 hasta principios del 2007 se desempeñó como Sub Gerente del Departamento de Electrónica de Diversified Well Logging en New Orleans-Louisiana-EEUU. Finalmente en Febrero del 2007 fue contratado como Drilling Specialist en la Cia Sondex LP en Houston-Texas EEUU, donde trabaja a la fecha.

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