La Ingeniería Electrónica en todas las Ramas Industriales – Parte I

Por Pablo Enrique Alcántara Vega*

La generación de egresados de Ingeniería Electrónica de la Universidad Nacional de Ingeniería en Lima – Perú, a principios de la década de los 80, reflejaba la ambición de los recién egresados a dedicarse a ramas de la Ingeniería Electrónica; que tenían que ver con las ultimas tecnologías aparecidas. La comunicación Satelital, la transmisión de datos por fibra óptica, la tecnología digital aplicada a todos los campos de la ciencia, entre otras, era la mira inmediata de aquellos que con tanto esfuerzo y sacrificio habían logrado obtener el título. Para algunos la necesidad de trabajar de inmediato y hacer dinero, les obligaba a postergar indefinidamente estudios posteriores.

Para otros, la realización de la tesis de grado así como la búsqueda de una oportunidad para seguir un postgrado, era la ambición inmediata. Aunque dada nuestra realidad económica, para muchos esta segunda opción, se veía un poco lejana. Pero, ¿cómo lograr introducirse en el Mercado, cuando solo se tiene el titulo de Bachiller bajo el brazo?. Si a duras penas se podía conseguir una práctica.

Una ayuda importante es obviamente la familia y los amigos. Otra ayuda aun más importante, pues es algo que nadie puede dar, excepto uno mismo, es la habilidad de por lo menos leer y escribir en Ingles. Quiérase o no, el Ingles es muy importante dado que manuales de equipos, libros teóricos actualizados, las mejores revistas técnicas del momento a nivel mundial, aparecen en idioma ingles. La escuela donde estudie la Primaria y la Secundaria, ponía especial énfasis en la enseñanza del idioma ingles y la Religión Católica, luego de diez años de escuela, a pesar de no tener un amplio dominio, al menos tenia una muy buena base de gramática y vocabulario y por supuesto la lógica timidez de hablar en publico el ingles, dado las burlas injustificadas de los que no saben o no entienden la importancia de su aprendizaje. Sin embargo, entrado en la competencia de la Universidad, tratando de leer libros en ingles, por coincidencia me propuse leer un libro de Electrónica llamado “Wave Generation and Shaping” de Leonard Strauss, escrito por su autor en un léxico bastante difícil para un principiante como Yo. Por suerte esto no ocurre a menudo con los libros texto en la Universidad.

Pero entonces me tomo mucho tiempo el traducirlo, dándome la impresión que mi Ingles necesitaba urgente de actualización y mucha práctica. Para lo cual ingrese al Instituto Cultural Peruano Norte-Americano, donde mis conocimientos de Ingles fueron reordenados y ampliados tanto en gramática, como en vocabulario, así como en mi capacidad en manifestarme en Ingles, sin que me importe para nada la burla de que era presa, cuando leía o decía algo en Ingles.

Con los conocimientos ganados en la Facultad, el apoyo familiar y el Ingles, me lanze en busca de una buena practica, mientras aun cursaba el ultimo semestre de la carrera. Así fue que un tío mío me ayudó a conseguir mi primera práctica en la prestigiosa Compañía Electro-Lima. Tuve la suerte de participar en la inauguración de la moderna Central Telefónica Digital de Electro-Lima en Chacra Ríos, todo un acontecimiento, también tuve ocasión de visitar y participar en actividades en el Departamento de Alta Frecuencia de Electro-Lima donde se desarrollan y reparan equipos de comunicación de radio móvil que utilizaban sistemas de Microondas. Entonces de gran importancia dada la situación caótica que se vivía por los continuos ataques de la Guerrilla Senderista.

Empezaba a darme cuenta la amplitud de aplicaciones que la Electrónica tiene en la Industria, sin embargo esto solo era el principio. La mayoría de los técnicos que trabajaban en ambos Departamentos que me toco visitar en Electro-Lima eran egresados de la escuela técnica SENATI, de gran reputación por entonces, con justificada razón. Me esforcé por hacer buenos reportes y traducciones de manuales que era mi punto fuerte dado mi gran entusiasmo por ampliar mi practica del Ingles, y así logre que me renovaran la práctica tres meses más. Los tres meses siguientes, los últimos del año 1982, no fueron tan entretenidos, ya que fui enviado al Departamento de Estudios y Proyectos, bajo la dirección del Ingeniero Portella, donde con excepción de la recepcionista la Señorita Blanca Nieves Martínez, no había nada interesante.

Quizás lo único interesante fue conocer a un Ingeniero Arequipeño de apellido Neyra, muy simpático, todos los días venia y charlaba conmigo, me decía que de adolescente había integrado la selección de fútbol de su escuela y que había llegado a las instancias finales de la competencia, donde tuvieron que medir fuerzas contra la selección del Colegio Bentín del Rimac. Me describía el Ingeniero Neyra su duelo con el centro delantero del Bentin, un morenito de gran habilidad con el balón, y me preguntaba: “¿Sabes quien era?” – “Ni idea”, le decía Yo; y él sonreía y me decía: “Era Teófilo Cubillas”.

La historia hubiera sido linda si me la hubiese contado solo una vez, pero me la contaba cada día que iba a visitarnos. Por unos días pensé que se le había olvidado o que estaba probando mi paciencia. Sin embargo una tarde el Ingeniero Portella, me llamo a su oficina para decirme que el Ingeniero Neyra fue el que diseñó el proyecto del nueva Central Telefónica, y que se trataba de un profesional extraordinario, pero también me advirtió que lo disculpara si venia a contarme la misma historia todos los días, porque había sufrido un accidente grave unos años atrás; Él jugaba de zaguero central para la selección de fútbol de Electro-Lima al salir luego de un partido, tomo su motocicleta y fue envestido por un automóvil y sufrió lesiones en el cráneo y que a veces olvidaba las cosas. Entonces recordé las palabras de mi padre, cuando siendo adolescente y queriéndome lucir con las chicas del barrio, le pedí que me comprara una motocicleta, no podría reproducir en este texto sus palabras sin herir la susceptibilidad de algunos lectores, pero vaya que sí tenia razón en no comprármela.

Tal vez no había ningún proyecto desarrollándose que tuviera mucho que ver con Electrónica. Lo cierto es que pedí ser devuelto al Departamento de Telefonía en Conde de Superunda, y se me concedió; pero luego del cambio a la Central Digital, la actividad allí, ya no era tan intensa, ya que la Central se hallaba instalada en el sótano del local de Chacra Ríos donde el Supervisor, el Ingeniero Viso, ya tenia su equipo completo.

No había ninguna posibilidad de renovar la práctica y no tenia sentido, así jugué la segunda carta, los amigos. Preocupado por las ceremonias y por las notas de los últimos cursos para terminar la carrera, telefonee a Antonio Sheen, gracias a su sugerencia me había introducido a negociar mis traducciones de libros populares de la carrera como El Z-80, Clark-Hess, Pitmann, Strauss y otros artículos de Electrónica. Antonio me informo que hacia dos semanas que no iba por la Facultad, pero que por entonces había visto un anuncio del Ingeniero Castañeda solicitando practicantes para la planta de ácido Sulfúrico y Zinc de Minero Perú en Cajamarquilla. Entonces recordé que al tomar el curso de Electrónica Industrial, el Ingeniero Vivas nos había llevado a la mencionada planta para que veamos las aplicaciones de la Electrónica en la Industria.

Con muy poca esperanza, dado el tiempo pasado, la cercanía del fin de año; me acerque a la oficina del Ingeniero Castañeda, a quien de cariño le decíamos “la Pantera Rosa” y para mi sorpresa, el aviso aun estaba allí, nadie lo había tomado. El Ingeniero me dijo lo que tenia que hacer para llegar a Cajamarquilla y con quien tenia que hablar y empezando el nuevo año 1983, me puse en camino. Al llegar note que habíamos recién egresados de todas las especialidades, Ingeniería Civil, Química, Metalurgia, Mecánica, Eléctrica, Sistemas, etc. y solo uno de Electrónica, Yo. Éramos como 27 practicantes. Fui asignado al Departamento de Electro deposición con el personal técnico electricista. El Supervisor Elmer Rosales, tenia un parecido extraordinario con un personaje de tiras cómicas llamado Aniceto Verduzco y Platanares, pero era una persona extraordinaria, y casi de inmediato hicimos buena amistad, su forma de regir el Departamento, sus modales con el personal a su cargo, me ayudo mucho a moldear en mi la forma como regir un Departamento, como me tocaría a mi mucho después.

Fui muy afortunado en empezar mi práctica con él; a pesar que en principio no me sentía muy a gusto, ya que en el taller no se veía mas que motores eléctricos para rebobinar, grasa y herramientas pesadas, nada de sistemas Electrónicos. Elmer leyó mi mente, jamás me pidió que me ensuciara las manos. Me saco un manual inmenso, en normas Alemanas, de la Siemens, pero que estaba traducido al Ingles. Dijo ” En la planta hay tres estamentos, los Mecánicos, los Instrumentistas (léase Electrónicos) y nosotros (los Electricistas). Existe una pugna entre nosotros y los Instrumentistas, dado que no pudieron encontrar a tiempo solución a un problema de los equipos electrónicos que controlan la Electro-deposición entonces hubo que traer a un Técnico desde Alemania para resolver el problema, luego de lo cual; el Gerente de Planta, Milton Melgarejo, nos asigno ese equipo a nosotros para su mantenimiento. Pero nosotros no sabemos madre – como dicen los chilangos (los Mexicanos del Distrito Federal) cuando quieren decir que no saben nada – de ese equipo. Este es el manual, necesitamos que lo traduzcas y nos lo expliques, tienes 12 días” Mi primer gran reto, pero dada mi habilidad para traducir parecía estar a mi alcance. Continuara…….

 

(*)Pablo Alcántara es Ingeniero Electrónico, especializado en el área de Instrumentación Industrial en Pozos de Exploración Petrolifera. Trabajó para Minero Perú en Cajamarquilla por un año, luego 15 años en BAKER HUGHES INTEQ a nivel mundial 12 de ellos como Ingeniero de MUD LOGGING y los 3 últimos como Ingeniero de MWD y en los últimos 5 años se desempeña como Sub Gerente del Departamento de Electrónica de DIVERSIFIED WELL LOGGING en New Orleans-Louisiana-USA.

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