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La Ingeniería Electrónica en todas las Ramas Industriales – Parte XXVIII

Friday, September 30th, 2016

Por Pablo Enrique Alcántara Vega*

Se hicieron las negociaciones entre la oficina de Houston y la oficina de Windsor, quedaron en que recibiría otra vez una asignación por seis meses, similar a la que había recibido en Junio de 1988 pero con una substancial mejora tanto en el salario como en los bonos. Mi pasaje de Lima – Londres – Lima correría por cuenta de la oficina de Houston, mientras que mi pasaje de Londres – Port Gentil – Londres lo pagaría Windsor. Dada la paupérrima operación que tenía Houston comparada con la operación de Windsor, fue casi natural aunque desagradable tener que buscar el pasaje más barato posible Lima – Londres – Lima a seis meses. Como siempre la eficiente agente de vuelos internacionales de Kinyo Travels, Gladys Nishimura, consiguió un Lima – Miami por Faucett y Miami – Londres por Panam pero tenía que quedarme en Miami desde las 7 de la mañana hasta las 6 de la tarde del mismo día, lo cual ameritaba obtener una visa en el consulado norteamericano. Yo jamás había pisado el consulado norteamericano. Pepito con ansia de muerte me suplico que consiguiera esa visa, para que la compañía se ahorre mil quinientos dólares. Yo fui con un aire muy desinteresado, me parecía ridículo que una compañía transnacional con oficinas en casi todo el planeta, lloriqueara por esa cantidad de dinero. Me daba lo mismo conseguirla o no, es más si no la conseguía, me hubiesen enviado como la primera vez, cómodamente en un vuelo de lujo de la KLM hasta Ámsterdam y de allí a Londres.

Cuando la gente va al consulado norteamericano porque en verdad tiene que ir por motivos de salud por ejemplo, o algún otro motivo noble, pues simplemente los nervios los traicionan y los desalmados asistentes de ventanilla del consulado, que están entrenados para rechazar la solicitud de visa a cualquiera que según ellos tenga un movimiento sospechoso; rechazaran abruptamente la visa y no tienen ningún reparo en vapulear al rechazado, quedándose graciosamente con el pago por la aplicación. Pues como yo no tenía ningún nerviosismo, respondí a sus preguntas sin reparo, sin interés, y me dieron una visa que consistía en los dos días que pasaría por Miami, de ida y de vuelta. Fue la única vez que tuve que ir al consulado norteamericano en Lima a pedir algo.

Me iba con la convicción que no volvería sino para despedirme, la experiencia de Angel me había motivado, la situación económica y política en Lima estaba aún muy mal, a pesar del cambio de Gobierno, además, tenía motivos personales importantes para sacar a mi familia de Lima. Al llegar a Miami, eran un poco más de las 6 de la mañana, estaba cansado, no es lo mismo viajar en Faucett que en KLM, pero me sobrepuse y guarde mi equipaje en un depósito con llave que el aeropuerto de Miami provee, tome un autobús hacia el centro de Miami. Me sentía tremendamente extraño, era la primera vez que pisaba suelo norteamericano, recuerdo que mi papa siempre me decía que yo acabaría yéndome a los Estados Unidos, y la Sra. Carla Bravo, la hermana de Sonia, también me lo había dicho, y ahora me encontraba allí. Me di mil vueltas por el centro, comí algo, me tome una cerveza, me tome unas cuantas fotos en el centro de Miami, vi muchas tiendas de todo lo que los turistas compran, atendidos por mucha gente latina de todas partes. Mucha gente habla español en Miami. Cuando me canse, a eso de las 2 de la tarde, tome el autobús de vuelta para el aeropuerto internacional de Miami, como siempre al menos 3 horas antes, aborde el vuelo de Panam.

Diez horas después estaba aterrizando en London – Heatrow, eran como las 9 de la mañana del día siguiente, llame al Slough Taxi que me llevo directo a la oficina. Allí me esperaba el Gerente de Ingeniería para Europa, África y Medio Oriente, el egipcio Karim Loza, mucho, pero mucho más simpático que su antecesor Ian Ryding. Karim me presento con el Gerente General, Ric Ashton, nada más y nada menos, la máxima autoridad en Baker en el Hemisferio Este, me encanto la sencillez de Ric, me conto que cuando aún era operador y gerente técnico había estado basado en Lima, y que era de la Republica de Sud-África. También me presento a varios ingenieros jóvenes, entre ellos Jeremy Horrabin y Martin Gigg. También me encontré con otros que había conocido en mis visitas anteriores hacía dos años y me asombraba que se acordaran de mi nombre. Karim me comento que no estaba claro cuando me iría para Port Gentil, porque el consulado Gabonés estaba cerrado y no había fecha de re-apertura, pero se esperaba que fuera durante esa semana. Al igual que yo estaban dos operadores que también estaban esperando visa. La compañía tenía los pasaportes y nos llamarían cuando estuvieran visados.

Mientras tanto note que se estaban construyendo las nuevas unidades Drillbyte para el Mar del Norte, la A0 y la A60, sin interrumpir pasaba ratos en el área de construcción y tomaba notas de la distribución de los equipos, el cableado y las mangueras. Baker Windsor me alojó en un bed & breakfast no muy lejos de la oficina, dentro de Windsor, era pleno invierno, se oscurecía a las 3:30 o 4 de la tarde y aclaraba pasadas las 9:30 de la mañana. Esperamos dos semanas por la visa, el Consulado Gabonés en Londres seguía cerrado, entonces Mick llamo desde Port Gentil diciendo que hiciéramos el vuelo Londres – Paris – Libreville, la capital Gabonesa donde un abogado nos tramitaría unos salvoconductos en la zona internacional, para poder ingresar a territorio Gabonés. Así sucedió, al llegar a Port Gentil, nos esperaban Mick, John a quien recién conocía, y apoyada sobre su hombro la jovencita gabonesa que me había llamado la atención en el aeropuerto de Port Gentil, dos años atrás, Mary France, que era la novia de John.

Al llegar a Port Gentil, me llevaron al staff house, un apartamento muy espacioso con dos dormitorios. John y Mary ya tenían el dormitorio principal y a mí me tocó la más pequeña, pero era muy espaciosa. John era muy joven y talentoso, se notaba a distancia que estaba loco por su “novia”. El staff house se encontraba en pleno centro de la ciudad, es un decir, la “ciudad” es como una isla y es muy pequeña. La oficina de Baker estaba en los embarcaderos, un poco lejos del centro. Varios cambios favorables. John me explico que la política de bonos nos aconsejaba que tomáramos las visitas al campo de manera intercalada, un mes el, luego un mes yo. Así ambos obtendríamos la mayor cantidad de bonos por mes, me pareció estupendo. En la nueva oficina, Mick tenía un pequeño despacho, mientras que John y yo teníamos un espacio grande bajo techo para hacer mantenimiento a los sensores pero sin aire acondicionado, lo cual era cruel pues la temperatura normal era de unos 42 grados centígrados.

Teníamos un asistente de color, un ghanes llamado Akhrofee; él hablaba perfectamente el inglés, era muy buen trabajador. Por algún motivo John y yo tuvimos un pequeño altercado, al parecer el hecho que yo no saliera a comer fuera, y que en vez de eso, yo cocinara, le hizo pensar que yo era un pichirri (tacaño o pijotero). Cuando me di cuenta le explique que mi asignación era solo por 6 meses y que no sabía qué pasaría después de eso, que mi salario en Perú era ridículo comparado con el salario que a él le depositaban en Inglaterra, y que yo no podía pagar en Port Gentil una cena típica equivalente a 350 dólares lo que en Perú vale 70. Yo había venido a ahorrar lo más que pudiera y si iba a cenar fuera en Port Gentil tres veces por semana, entonces no tenía sentido el sacrificio de abandonar a mi familia y haber venido a Port Gentil. Parece que entendió, pero como su mente pertenece a realidades distintas, tal vez se le cruzo por la mente que yo dramatizaba, pero no era así. Ahora como estos países de la costa occidental de África dependen económicamente de los países Europeos, si en Europa los precios se duplican con respecto a norteamerica, pues en líneas generales los precios en la Costa Occidental de África, se cuadriplican con respecto a los precios de norteamérica, nadie piensa en dólares en Port Gentil, es el franco francés el patrón. Por ejemplo una Coca Cola en lata que cara se paga a 1 dólar en norteamerica, en la costa occidental del Africa vale fácil el equivalente a 5 dólares.

Teníamos asignada una camioneta que John conducía cuando estaba en Port Gentil, cuando el salía costa afuera me la dejaba a mí. A la hora del almuerzo, veníamos al staff house, donde Mary recién se estaba despertando. Yo trataba de no estar en escena, una pareja ocupaba el apartamento y yo me sentía un poco incómodo, así calentaba mi almuerzo y lo llevaba a mi habitación, sintonizaba en mi radio multi-banda la radio exterior de España o la voz de los Estados Unidos desde Washington DC y almorzaba tranquilo. Así John y Mary tenían libertad de hacer lo que hacen las parejas que viven en unión libre. Akhrofee me entero que ella tenía dos hijos de otro compromiso que vivian con su abuela, la figura que tenía Mary así como su contextura la hacían pasar por una doncella de 18 a lo más 20 años, resultaba difícil creer que hubiera tenido hijos.

Cuando le tocaba a John irse costa afuera, Mary venía a cerciorarse, preguntándome en francés – ella no hablaba inglés – “Est John alle?” (Se fue John?) y yo le respondía “Oui, il alle” (Si, se fue), su siguiente pregunta era “Quand vient-il de retour ?’’ (Cuando Vuelve?) y yo respondía ‘’la semaine prochaine’’ (la semana que viene) a lo que ella respondía con un final ‘’merci’’ y se iba para volver a eso de las 6 de la tarde con amigos y amigas, trago, música, baile y fumadera a raudales, yo me encerraba en mi cuarto me ponía los tapones en los oídos y me dormía, no sabía que sucedía después o en que acababa eso.

Solo a Akhrofee le conté confidencialmente todo lo que pasaba en el staff house en cuanto John se marchaba costa afuera. Akhrofee me comento con reserva que las mujeres africanas creen en la posesión del hombre a través del fetiche, un muñeco que representa a la persona a poseer conteniendo cabellos o algo que le pertenezca a la “victima”, me hizo recordar a las películas de Alfred Hitchcock. Mientras me contaba, el ghanes se le veía alarmado, indignado casi asustado diría yo; y le pregunte con severidad porque carajo no me lo había contado antes, porque la tal Mary no estaba nada despreciable.

Luego pensé con sensatez y llegue a la conclusión que Akhrofee había exagerado un poco, hasta que una noche, yo encerrado en mi habitación, John costa afuera, escuche gente conversando en la sala del staff house y el inconfundible olor de la marihuana. Sentí que alguien toco la puerta, eran dos operadores de la compañía que estaban alojados en el Hotel Meridien a dos calles de allí y venían a proponerme para que los llevara a cenar con la camioneta. Mary me hablo a través de mi puerta diciendo que alguien me buscaba; cuando salí, los operadores estaban conversando con Mary y sus tres amigos en plena fumadera. Ellos me propusieron como era de esperarse dar una vuelta con la camioneta y cenar. Mientras cenábamos ellos me dijeron que para ese momento Mary y sus tres amigos ya deberían estar en el dormitorio de John disfrutando. Lo que me hizo recordar las palabras del ghanes. No hice comentario, pero efectivamente al volver al staff house el cuarteto había metido los parlantes del equipo de sonido que estaban en la sala, dentro del dormitorio de John, uno de ellos yacía en el piso boca arriba, evidentemente pasado de humo, Mary tratando de reanimarlo, fue solo unos instantes, otra vez me fui directo a mi habitación e ignore lo que había visto.

Con los años saco en conclusión que cuando estamos jóvenes, tanto muchachos como muchachas entregamos nuestros cuerpos a todas las actividades que se nos antoja, y nos hacemos los ofendidos con nuestros padres cuando ellos tratan de advertirnos los peligros de salir a correr viendo la realidad solo del lado que creemos que nos conviene y me doy cuenta que si no existiera el sentimiento, si no existiera el amor; pues sería “divertido” intercambiar caricias y todo lo que se pueda, sin ningún tipo de compromiso con todos los compañeras o compañeros que nos apetezca. Pero Dios puso el sentimiento y el amor en medio de todo ese intercambio; cuando uno mismo o alguno(a) con quien interactuamos, desarrolla el sentimiento, la diversión pasa a otro nivel, pasa a un nivel de compromiso consigo mismo de fidelidad, de ternura, de respeto, es lo que nos diferencia de los animales. Aunque también sucede que cuando nos invade el sentimiento, la diversión inicial pasa a alternar la dicha con el sufrimiento, pero eso es algo que los seres humanos simplemente no podemos evitar. Continuara…

(*)Pablo Alcántara es Ingeniero Electrónico, especializado en el área de Instrumentación Industrial en Pozos de Exploración Petrolífera. Trabajó para Minero Perú en Cajamarquilla en 1983, luego desde 1984 hasta 1998 trabajo para Baker Hughes Inteq en todo el planeta; 12 años como Ingeniero de Mud Logging y 3 años como Ingeniero de MWD. A continuación desde 1998 hasta principios del 2007 se desempeñó como Sub Gerente del Departamento de Electrónica de Diversified Well Logging en New Orleans-Louisiana-EEUU. Finalmente en Febrero del 2007 fue contratado como Drilling Specialist en la Cia Sondex LP en Houston-Texas EEUU, donde trabaja a la fecha.