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La Ingeniería Electrónica en todas las Ramas Industriales – Parte XXIII

Tuesday, April 10th, 2012

Por Pablo Enrique Alcántara Vega*

Tanto en la oficina como en la familia tuve un recibimiento de héroe, se venían las fiestas de fin de año y hable con Pepe de la posibilidad de volver a África en Febrero, el me dijo que Felipe vendría a Lima en unos días a pasar la Navidad y que lo podría charlar con el mismo.

Así fue, una vez más tenia frente a mí a Felipe Aramburu, fui al grano y le explique lo importante que era para mí regresar al África. Felipe, zorro viejo, con su educación y hablar atildado, me dijo algo que no era necesariamente cierto, pero le valió para llevar la conversación a donde le convenía, después de todo no era gerente regional por que sonreía lindo.

Felipe dijo que ya había tenido comunicación con Windsor y que le habían dicho que la operación en la Costa Occidental del África se había bajado, pero que le tendrían al tanto de cuando subiera para hacerme llegar una proposición, también dijo -y coincidía con lo que había escuchado en la Costa Occidental del África- que la operación de Far East -Lejano Oriente- estaba repuntando, que se había iniciado una operación inmensa en China Continental, Indonesia, Malasia y Australia y que había una muy buena posibilidad que se me enviara a Singapur o Perth en Australia para ayudar a esas operaciones. “¿Te gustaría ir a Far East?” dijo.

Felipe era un experto en esto del chamullo, y con ese dialogo aplaco mi entusiasmo de forzar el regreso a Gabón. Por último dijo Felipe, que por ahora se me necesitaba en la Operación de Argentina, cuanto antes, primeros días de Enero y me felicito porque se me había concedido un aumento 18% aparte del aumento por costo de vida –eso llego a aumentar hasta 60% mensual, en la época en que Alan García, había perdido por completo el control de la economía- . Me dejo sin reacción, entre promesas y aumentos Felipe había cubierto la “apuesta”, me quedaría y no forzaría irme.

Un par de meses antes, Ángel había forzado la salida, renunciando a la oficina de Lima, solicitando una visa de residencia a Canadá y yéndose a Milán, donde fue recibido ya como empleado libre, sin dependencia de Houston. A mí me falto valor para hacerlo, de otro modo me hubiese ido a vivir a Europa, África o Medio Oriente a principios de 1989.

El famoso golfista Americano, de color, Tiger Woods dijo alguna vez: ”Somos el resultado de nuestras decisiones”. Pues decidí quedarme, recibir el aumento y apoyar a la operación de Argentina.

El ir a trabajar otra vez a la Argentina, donde había estado en entrenamiento en Abril de 1984 y trabajando en Febrero de 1985; me era atractivo, pues Yo mismo no había quedado muy satisfecho de mi rendimiento, en el verano de 1985 en que no estaba bien preparado. Mas esta vez venia fogueado y preparado técnica y mentalmente para resolver cualquier problema de la Unidad más sofisticada que tenían en Argentina, ellos no lo sabían, entonces disfrutaría con mi exhibición, algo así como golear a Boca en la Bombonera, pintarle la cara a River en el Monumental, o pasar por encima al Rojo en Avellaneda, como golear al Pincha en La Plata o a Racing en El Cilindro, hablando en términos futbolísticos. La idea era tentadora, además me encanta Argentina, es una tierra muy acogedora.

Mas mientras volaba hacia Ezeiza, me afloraron las dudas, ¿podría rendir lo mismo que en África? teniendo en cuenta que allí había repuestos por doquier y en Argentina escaseaban? ¿Podría resolver sin ese “pequeño” detalle?. No es malo, ni negativo dudar, entonces no lo entendía, no importa que tan diestro se es en una actividad, tener dudas es el incentivo para aprender más y superarse.

Hacia 4 años que no iba a Buenos Aires, algunos loggers ya no estaban, Tato, El Cholo Navarrete, Di Pierro, Daniel, etc. otros se habían quedado como Fidel, Enrique y El Puma y habían llegado nuevos como Christian, Fabián Gutiérrez, Carlos Segui, Arturo, José Benito, etc. Eric seguía de Gerente, Jorge en Operaciones y Adolfo en la parte técnica.

En mi primera misión en Febrero de 1989 fui enviado a Rio Grande en la Provincia de Tierra del Fuego, que queda cruzando el Estrecho de Magallanes, el último pedazo de tierra antes de alcanzar la Antártida. Allí la Occidental Oil Company tenía unos trabajos. Fabián Gutiérrez me fue a recibir al aeropuerto de Rio Grande al llegar a la Unidad, tuve el placer de conocer a unos de los mas populares loggers, cordobés el, al igual que Fabián, Hernán Lanza Castelli. Hernán me informo que la Unidad había llegado con muchos problemas, el Cromatografo, la profundidad, el RPM, el Aire acondicionado, etc.

Dura prueba para mi aprendizaje en África y el aplomo que había ganado, pero tener a Hernán de Capitán de Unidad, fue sin duda de gran ayuda, porque a diferencia de otros loggers que pronto entran en pánico y luego de un par de horas, empiezan a meter presión con preguntas que no ayudan como “Te falta mucho para que termines de reparar el Cromatografo, porque estamos perdiendo información”, pues Hernán me dejo laburar tranquilo, luego de un día de trabajo, sin ponerme ninguna presión, se dirigió a Fabián y le dijo: “Che Faaaabian, porque no te prepaaaaras unos maaaatiensos” -se refería a que cebara el mate-, con su clásico acento cordobés. Y unas horas después cuando yo empezaba a preguntarme, en qué momento Hernán empieza a preguntar por los equipos, se refirió de nuevo a Fabián diciendo “Tiempo que no hacemos un asaaadito, no?”.

Esos primeros días dormíamos en un hotel que quedaba muy cerca de la playa. Como estábamos en verano y muy cerca del polo, la oscuridad de la noche apenas si duraba un par horas o algo así, lo cierto es que a las 10 PM que nos íbamos a dormir, estaba soleado y a las 7 AM, que nos levantábamos estaba también soleado, no me quede para comprobarlo, pero lo mas probable es que anocheciera apenas un par de horas de 2 a 4 de la mañana o algo así. Algo que me llamo poderosamente la atención fue el efecto de la marea. A las 10 PM que nos acostábamos, podía ver la orilla del mar, allí nomas a unos metros del hotel, mas en la mañana al despertar la orilla del mar estaba muy alejada “mar adentro” como a un kilometro del hotel.

Volviendo al tema de la Unidad, resolví todos los problemas en un par de días, para el cuarto día ya estaba en condiciones de devolverme a Buenos Aires, Adolfo insistió en que trajera conmigo una computadora, que se había enviado a la Unidad antes que Yo llegara, para reparar la que estaba corriendo. Al llegar al Aeropuerto y querer meterla en equipaje, no me dejaron, pues tenia que hacer un trámite adicional, ya que Rio Grande es una Provincia que tiene un trato diferente de las demás, en cuanto a impuestos se refiere. Fabián me prometió que él lo resolvería y la enviaría por avión en carga al día siguiente.

Al llegar a la oficina de Buenos Aires, Adolfo se enojo mucho por que no traje la computadora conmigo, no le importo mi explicación y hasta sugirió que Yo lo había hecho premeditadamente -nada más ridículo- ya me habían hablado de su carácter corrosivo. Conocí a los dos Ingenieros jóvenes -ya no estaban los que había conocido en el ’84 y ’85– Carlos, el jefe del departamento y Rodolfo, ambos excelentes profesionales, por la gente que conocí, me convencí que la educación en Argentina es muy buena.

Una mañana que llegue a la oficina encontré a Fidel, no lo veía desde aquel encuentro en Malargue en Mayo de 1984, en que ambos éramos recién llegados a la Compañía. Se había convertido en el logger más diestro con los equipos. Cada unidad tenia instalada una radio que se enganchaba con la oficina en Buenos Aires; un logger llamado Oscar, con marcado acento cordobés, se contacto ese día muchas veces con Fidel, para revisar la calibración del sensor del Peso del Gancho, lo intentaron una y otra vez, sin éxito.

Llego la hora del almuerzo y fuimos Jorge, Adolfo, Fidel, Carlos y Yo, por el camino, con su clásico mohín obsesivo y dramático Adolfo dijo: “No puedo entender Jorge, como este muchacho Oscar no puede calibrar el Peso del Gancho” –sus palabras sugerían que Oscar no estaba poniendo, todo lo que tenia que poner para resolver el problema-, a lo que Jorge respondió: “Es lo que Chhho te digo Adolfo, desde que Chho me retire, no ha salido un Geologo (logger) de mi categoría, vos te acordas nuestros tiempos, vos eras el preocupado, y chho el histérico” -antes de trabajar en oficina Adolfo y Jorge trabajaron en el campo con mucho éxito-, de la forma que Jorge lo dijo, a Carlos y a mi que veníamos detrás, nos causo gracia.

En ese momento, Yo no estaba muy al tanto cual era el problema. Luego me di cuenta que dado que la operación de Argentina era tan cara, se estaban usando dos tipos diferentes de sistemas de adquisición de datos, el Gemdas, original de Baker y el Visulogger que era más simple y pertenecía a Totco. El problema en la Unidad de Oscar era en uno de estos Visuloggers que yo no conocía, pero Fidel si, y muy bien. Unos meses después descubriría que no había ni error, ni dejadez de parte de Oscar, simplemente el sistema de adquisición de datos tenía los cables de señal quemados.

Me enviaron a mi siguiente misión a una Unidad que se encontraba en el norte de la Provincia de Neuquen en un campo petrolero conocido como Filo Morado, un logger fue por mi al Aeropuerto de Chos Malal en cuanto me contacto, llamamos al pozo para confirmar con el Capitán de la Unidad, este le instruyo al logger que me recomendara que llevara al pozo algo para tomar, llevamos un cajón de cerveza y una botella de Cognac San Juan, que tiene poco que envidiarle a un Napoleón o un Martell.

El clima estaba extremadamente frio, al anochecer, al llegar al pozo, ya oscuro, la temperatura rondaba los 0 grados centígrados, las puertas de la Unidad estaban abiertas. Vi algo inaudito, el personal de la compañía perforadora en el piso de perforación así como el engrampador a 35 pies de altura, allá arriba en la torre de perforación, tenían balones de gas con un quemador, para calentarse un poco el cuerpo, teniendo en cuenta que el pozo puede estar liberando, gas en cantidad suficiente para explotar, con la llama del quemador, esa acción de tener los quemadores allí, era altamente riesgosa.

Me contaba el capitán de la Unidad, Bern, que ya había pasado que se habían incendiado, equipos de perforación en circunstancias similares. Cierto que el frio era insoportable, pero la seguridad debería ser prioridad. Resolví el problema muy pronto, pensaba quedarme un poco mas, pero llamaron de otra Unidad cerca de Malargue – Provincia de Mendoza y pidieron que me enviaran cuanto antes. El logger me llevo de nuevo a Chos Malal y preguntamos por un autobús que fuera a Malargue, pues no había ninguno, sino hasta dentro de tres días, averiguamos con el administrador del restaurant del pueblo -Chos Malal es lindo, pero no es muy grande– y este nos dio la solución, aquella noche pasaría un camionero a dejar mercadería y seguiría rumbo a Malargue. Al llegar, charlamos con el y accedió a llevarme por una propina.

Salimos como a las 11:30 de la noche de Chos Malal, Yo estaba muy agotado, el camionero me invito a que me recostara en una camita que tiene en la parte alta del respaldar de su asiento. Me quede dormido por un par de horas antes de darme cuenta que el camión estaba parado a un costado de la carretera, corrí la cortinita y vi al camionero con su botella de gas, su quemador calentando la pava (una teterita) para cebar mate, a las 3:30 de la mañana, tomar mate es una ceremonia de mas de uno, así que me levante y acompañe al camionero tomándome unos “matiensos”, luego proseguimos nuestro camino hasta llegar a un paraje llamado Bardas blancas, ya casi amanecía y allí me estaba esperando otro logger para llevarme al pozo, allí conocí al capitán de la Unidad, el famoso Puma Descarregas.

Tenía problemas con el gas, había by-paseado el sistema de adquisición de muestra parcialmente y no se acordaba como estaba originalmente, así que el panorama no pintaba bien, el síntoma era que aplicaba carburo a la trampa de gas para confirmar que los detectores de gas estaban funcionando eficientemente y en vez de generar picos de gas inmensos como era de esperarse, generaba unos picos pequeñitos, que le hizo pensar que había una fuga interna en la Unidad en alguna parte, entre la sección de succión de la bomba de vacío o entre la bomba y los equipos de gas.

Ya estaba claro, serian las 10 de la mañana, por suerte no estaban perforando, cuando en ese lance de estar buscando la fuga de muestra y tratar de reconstruir los bypases que había hecho el Puma, de repente de quebró el conector rápido que lleva agua a la Unidad y el agua empezó a caer a borbotones por todo el equipo eléctrico y el transformador, raudamente el Puma desconecto la energía de la Unidad en el equipo de perforación antes que ocurra un cortocircuito o alguno de nosotros se electrocute.

Secamos todo con aire y limpiamos todos los equipos incluida la computadora, al abrirla solo se veía un manto de polvo milenario. Le hicimos un mantenimiento completo a la Unidad y volvimos a instalar la energía, nada se había quemado, suerte del campeón. Volví al problema original, encontré la forma como volver a configurar todo el sistema como estaba originalmente y me di cuenta que al taponear la salida de muestra de gas de la Unidad, y esperar unos segundos, la etapa de succión de la bomba se colapsaba como era lógico, pues le estaba tapando el único sitio posible por donde podía succionar, seguí la manguera que va de esa salida hasta la entrada al deshumedecedor y siguiendo el mismo procedimiento, la succión de la bomba luego de unos segundos se colapsaba, síntoma que el problema no estaba en la unidad, finalmente al llegar a la trampa rectangular de gas pude notar como el conector estaba completamente enroscado, pero no estaba firme, al desenroscar el conector y mirar su parte interna pude ver el motivo, el conector no tenia gasket (sello o anillo sellador de plástico). Le pusimos uno y lanzamos carburo a la trampa y esta vez ambos detectores de gas registraron inmensos picos de gas, luego hicimos un asado y todos contentos, empezaba a darme cuenta que mi destreza y rapidez mental en los problemas sencillos –que muchas veces son los mas difíciles de solucionar– había mejorado notoriamente.

Me sentí muy satisfecho, me quede con ellos un día más y luego el Puma le dijo al logger que me llevara a San Rafael, unas millas al norte de Malargue para de allí irme a Buenos Aires. San Rafael es otra ciudad muy acogedora, con muchos arboles y áreas verdes que asemeja los campos de Francia. Mi incursión, no pudo empezar mejor, pero la operación de Argentina estaba llena de retos, uno tras otro.

Alguna vez Johan Cruyff, un holandés calificado como unos de los mejores futbolistas de todos los tiempos dijo: “Uno no vale por lo que fue, sino por lo que es”, tenía que seguir superándome para vencer los retos que vendrían en las próximas semanas en una operación tan difícil como lo era la operación de Argentina. Regrese a Buenos Aires al hotel que tenia designado, el Gran Hotel Argentino, que queda en Pellegrini, muy cerca del cruce con la Avenida de Mayo. Continuara…

(*)Pablo Alcántara es Ingeniero Electrónico, especializado en el área de Instrumentación Industrial en Pozos de Exploración Petrolífera. Trabajó para Minero Perú en Cajamarquilla en 1983, luego desde 1984 hasta 1998 trabajo para Baker Hughes Inteq en todo el planeta; 12 años como Ingeniero de Mud Logging y 3 años como Ingeniero de MWD. A continuación desde 1998 hasta principios del 2007 se desempeñó como Sub Gerente del Departamento de Electrónica de Diversified Well Logging en New Orleans-Louisiana-EEUU. Finalmente en Febrero del 2007 fue contratado como Drilling Specialist en la Cia Sondex LP en Houston-Texas EEUU, donde trabaja a la fecha.